Escriba: "Me amo a mí mismo, así que..." Termine esta oración de tantas maneras como se le ocurra.
Condicionados como estamos a fijarnos preferentemente en las circunstancias negativas, tendemos a exagerarlas, y a pasar por alto todas aquellas cosas de cada día que nos aportan positividad, placer y felicidad. En vez de focalizarnos en lo que hacemos mal, en nuestras limitaciones e incapacidades, en nuestros errores y fracasos, inherentes por lo demás a nuestra condición humana, deberíamos centrarnos más en nuestras circunstancias positivas, en nuestras capacidades, nuestros éxitos y valores, para tener una estimación más ajustada de nosotros mismos.
El reconocimiento de nuestros valores conlleva una actitud de agradecimiento a esa inteligencia universal que nos ha dotado con tales dones, a la vez que un compromiso con nosotros mismos por desarrollarlos al máximo.
"Lo que soy es..." Escriba todas las cualidades, positivas y negativas, que se atribuya. Subraye lo positivo. Lo "negativo" es lo que tiene usted que perdonarse, o invertir injertando nuevos pensamientos.
Pero recuerde que el concepto de "negativo" es muy relativo. Con mucha frecuencia, nuestros esquemas erróneos y limitadores cumplen una importante función, especialmente la de proteger y defender al sistema consciente de circunstancias amenazantes o peligrosas. Se hacen "negativos" cuando se exageran: por ejemplo, el miedo es una actitud defensiva necesaria para la supervivencia, y no es negativo cuando el peligro es real. Cuando pierde su función y se "dispara", por decirlo así, nos llevará a crearnos peligros y amenazas imaginarias, y es entonces cuando se tiñe de negatividad.
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados